El arte para los niños
Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de sopa que
le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la nariz fruncida y los dientes
apretados y los brazos cruzados. La madre pidió auxilio: - Cuéntale un cuento
Onelio - pidió - . Cuéntale, tú que eres escritor.
Y Onelio Jorge Cardozo, esgrimiendo una cucharada de sopa, comenzó
su relato:
- Había una vez una pajarita. Que no quería comer la comidita. La
pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía:" Te
vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comidita." Pero la pajarita
no hacía caso a la mamita y no habría su piquito...
Y entonces la niña lo interrumpió:
- Que pajarita de mierdita - Opinó.
Tomo este breve
texto de Eduardo Galeano como base para explicar el título de esta entrada. La
literatura infantil, a mi juicio se enfrenta a dos miradas profundamente
antagónicas. Una, ve a los niños como seres imperfectos a los que hay que
modelar, la otra los ve como seres en desarrollo, proceso al cual puede aportar.
Una forma de ver la literatura considera que se debe moralizar y dar pautas de
comportamiento para participar en la sociedad. La otra, plantea que a los niños
se les pueden ofrecer herramientas para socializar y enfrentarse al mundo de
mejor manera. Una habla de “pajaritos de mierdita” y la otra habla de
“zarigüeyas risueñas” como en el cuento “no te rías pepe” de keiko kasza
Definitivamente me
alineo con la segunda mirada expuesta. No creo en una literatura utilitaria (ni
infantil, ni juvenil ni adulta) creo que la narrativa y la poesía cuando son
buenas, cuando son de calidad ayudarán y aportarán al crecimiento espiritual de
los niños aún cuando no les entreguen pautas de comportamiento evidentes (casi
burdas, podría decir). Al contrario, hay textos que justamente son opuestos a
esta idea de las moralejas y a los niños les encantan (cuentos en verso para
niños perversos, por ejemplo.)
Lo misma
problemática enfrento desde mi quehacer como narrador oral siempre me ha pasado
que debo salir a aclarar que cuando digo que tengo espectáculos con cuentos
para adultos, esos cuentos no son cuentos “verdes” o de doble sentido, sino
que, simplemente, cuentos que tienen una temática o una complejidad que hace
que no sean especialmente para niños (no los entenderían, les plantearían temas
inadecuados para su etapa cognitiva o de frentón los aburrirían) Por otro lado,
debo aclarar también que los espectáculos que hago para niños no incluyen
cuentos solo con personajes animales clásicos y que los docentes (o los padres)
no encontrarán en ellos moralejas o consejos para poder modular las conductas
de los niños.
No pretendo dictar
cátedra ni ser quién defina qué es o no es literatura infantil, simplemente
planteo que tanto en la literatura, como en las canciones e incluso en los
programas de televisión destinados a los niños, resulta sumamente importante no
menospreciar sus capacidades intelectuales, pre digiriéndoles el mensaje (por
eso queridos niños es malo mentir) , estereotipando a los personajes (la
princesa rubia, el príncipe fornido y valeroso), estandarizando temas (el
matrimonio, la familia, etc.) Por eso me quedo con las canciones de Marlore
Andvanter (IBBY Chile) y de 31 minutos y, con todos los cuentos, novelas y
poemas que buscan entretener y divertir a los niños y enseñarles otras formas
de mirar el mundo.